En esa comunidad está muy presente la accesibilidad de la tecnología con la que disfrutan, entre otras cosas porque son problemas a los que el propio Brianeitor se ha enfrentado. “Yo investigué en internet, encontré que un chico en Estados Unidos fabricaba un montón de cosas con accesibilidad para nosotros y encontré un joystick, precisamente, que a mí me iba a venir perfecto. Gracias a eso he podido jugar a un juego que antes no podía, pero que me encantaba”, explica. Y por supuesto, ese conocimiento lo explica a su comunidad: “Ahora, yo puedo compartir cómo se hace, cómo juego y, a lo mejor, gracias a eso mis seguidores que tengan discapacidad pues dicen “ahora que lo sé, puedo jugar también” y mola porque literalmente estás ayudando a gente que antes estaba como tú”.
Este creador de contenidos en Team Heretics, equipo de e-sports, conoce muy bien el inmenso poder de la tecnología a la hora de conectar con los demás. “Sin la tecnología no habría redes sociales y no hubiese podido conectar con toda la gente”, sentencia. Por eso, él más que nadie es consciente de la importancia de la accesibilidad y no duda en señalar el importante papel que tienen las empresas: “Sinceramente, pienso que hay muchos videojuegos que les da igual. Ellos son conscientes de que muchas herramientas, si las hiciesen, podría jugar todo el mundo, pero a muchos les da igual”.
Democratizar la tecnología o facilitar el acceso a recintos comerciales, culturales o de ocio es un importante cambio en el día a día de millones de personas, además de suponer un importante avance tanto social como económicamente. A nivel social, la repercusión es obvia, “si yo quiero ir, por ejemplo, a un cine y no está adaptado, no puedo ir. Eso te impide literalmente conocer a gente”, explica Brianeitor en este vídeo. Así pues, si una sala de cine, un restaurante o un teatro no es accesible o no tiene disponibles entradas con accesibilidad universal, una parte de la sociedad se verá excluida y limitada en sus relaciones sociales. Pero es que esto también tiene su vertiente económica. “Si tú no haces las cosas accesibles, estás perdiendo dinero porque hay gente con discapacidad, que no somos pocos, que podría comprar esos productos”, ejemplifica.